El Vino y el cambio climático

El Grupo bodeguero Matarromera nos cuenta el peligro del cambio climático y la escasez de lluvia en la producción del vino

Casi todos sabemos que el vino necesita de unas determinadas condiciones ambientales para su producción, por lo tanto, no es difícil deducir que un aumento de la temperatura o disminución de las lluvias puede traer consecuencias para los viñedos.

¿El cambio climático obligará a reducir la producción de vino? ¿Las altas temperaturas provocan una alteración del sabor de los vinos? Para responder a estas y otras preguntas hemos hablado con el Grupo bodeguero Matarromera, que ha liderado durante cuatro años uno de los trabajos más exhaustivos y completos de investigación sobre los efectos del cambio climático en los campos de la viticultura y de la enología dentro del proyecto CENIT DEMETER del CDTI.

Como era de esperar, el cambio climático sí modifica la producción del vino. Desde Matarromera afirman que “el cambio climático afecta al ciclo vegetativo de la planta y, por consiguiente, al proceso de maduración de la uva y a la determinación del momento óptimo de vendimia. La capacidad de adaptación de la vid a estos cambios dependerá de muchos factores, unos intrínsecos como son la variedad de la uva y otros extrínsecos como son el cuidado anterior del viñedo, medidas preventivas. En nuestra mano está el ayudar a la planta para que se adapte de la mejor forma posible”.

Como alternativa, desde el Grupo bodeguero Matarromera aseguran que la solución es “un control exhaustivo de las necesidades de la planta a lo largo de todo su ciclo vegetativo con la adopción de medidas preventivas adecuadas que permitan minimizar los posibles efectos del cambio climático”.

Si la temperatura sube, una de las soluciones podría ser cultivar las uvas en zonas de mayor altitud, sin embargo, de momento en zonas como Castilla y León las altas temperaturas no afectan a los viñedos. “En Castilla y León las variedades cultivadas por Grupo Matarromera en las diferentes Denominaciones de Origen tienen una alta capacidad de adaptación a los posibles efectos que pueda producir el cambio climático”.  Sin embargo, reconocen que se debe a “un buen cuidado de la planta”, necesario para no necesitar de momento irse a lugares de mayor altitud.

En lugares como la Ribera del Duero, las diferencias de temperatura entre los veranos secos y los fríos inviernos, así como entre el día y la noche, “hacen que la variedad Tempranillo genere más compuestos, que las protegen de los agentes externos y son muy beneficiosos para la salud del consumidor”.

Vino y clima

Con todo esto, ¿cuáles son las condiciones ambientales perfectas para la producción del vino en cuanto al clima? El Grupo Matarromera afirma que “dependerá del momento del ciclo vegetativo en el que se encuentre la planta”.

Por ejemplo, durante la primavera, lo ideal son “temperaturas medias-altas y lluvias ocasionales típicas de la zona que permita un proceso de maduración del fruto óptimo”.

Muchas bodegas, como la del Grupo Matarromera, cuentan con estaciones agroclimáticas para un control exhaustivo y un seguimiento continuo de las condiciones meteorológicas en las diferentes parcelas de las diferentes Denominaciones de Origen. Además, disponen de tecnologías que cuentan con “sensores de humedad que nos permiten conocer las necesidades hídricas de nuestros viñedos”.

 

En Matarromera afirman que los fenómenos meteorológicos que más perjudican los viñedos son las lluvias extremas y las altas temperaturas unidas a grandes momentos de sequía. Actualmente ocurren en periodos puntuales, sin embargo, debido al cambio climático lo que son actualmente casos aislados se podrían convertir en algo habitual.

 

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